Melodías que sanan: la musicoterapia y sus beneficios para la salud mental

Cómo y por qué ayuda a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedades neurodegenerativas.

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En el complejo entramado de la existencia humana, la música se alza como una fuerza poderosa que va más allá de la mera distracción o entretenimiento. En este contexto, la musicoterapia, una disciplina que gana reconocimiento en el ámbito sanitario, utiliza la música y sus elementos para abordar diversas necesidades físicas, emocionales, psíquicas, sociales y cognitivas del ser humano.

Según la definición de la Federación Mundial de Musicoterapia, esta práctica implica el uso de la música, guiado por un musicoterapeuta cualificado, con el objetivo de facilitar la comunicación, el aprendizaje, la movilización y la expresión, entre otros objetivos terapéuticos. En otras palabras, la música se convierte en un medio para lograr resultados terapéuticos, más allá de ser un fin en sí misma.

En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, Marisol Matalia, licenciada en musicoterapia de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e integrante del Servicio de Salud Mental del Hospital de Alta complejidad del Bicentenario de Esteban Echeverria, destaca la importancia de la música como un canal de expresión adicional al lenguaje verbal. “Así como los psicólogos utilizan la palabra para comunicarse con el paciente, en la musicoterapia, además de la palabra, se utiliza la música como medio de comunicación“, explica. En ese sentido, se convierte en una herramienta para expresar y canalizar emociones, facilitando la superación de duelos y otros procesos de salud mental.

Por otro lado, en el tratamiento de trastornos mentales como la ansiedad y la depresión, la musicoterapia constituye una opción eficaz para reducir síntomas y evitar la cronicidad de estas condiciones. “Aunque no pretende ser una cura definitiva, esta disciplina ofrece una vía no farmacológica para mejorar la calidad de vida de los pacientes”, detalla la especialista.

Sonidos que despiertan memorias

Un aspecto fascinante de la musicoterapia es su impacto positivo en pacientes con enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson. Estas condiciones, que afectan el funcionamiento motor, cognitivo y conductual, encuentran en la musicoterapia una terapia complementaria que ayuda a aliviar síntomas y mejorar la calidad de vida. Personalizando las sesiones según la historia sonora del paciente, la musicoterapia despierta recuerdos a través de la música, contribuyendo a momentos de lucidez y mejorando la comunicación con familiares y cuidadores.

A nivel motor, la música logra sincronizar movimientos corporales, beneficiando a pacientes con Parkinson al mejorar la marcha y la coordinación. En esa línea, Cynthia Comella, neuróloga especialista en trastornos del movimiento, destaca la diferencia entre la musicoterapia y la fisioterapia tradicional, señalando que la primera aborda esferas emocionales y motivacionales, que a menudo se pasan por alto en las intervenciones convencionales.

En el contexto argentino, la musicoterapia ha experimentado un crecimiento significativo, siendo regulada por la Ley Nacional N° 27.153. Matalia enfatiza que “aunque es una disciplina joven en el país, está logrando un desarrollo considerable, siendo Argentina el primer país latinoamericano en ofrecer oficialmente la carrera de Musicoterapia con grado universitario”.

Con todo, la música, como lenguaje común, se convierte así en una herramienta poderosa en manos de los musicoterapeutas, ofreciendo un canal seguro para la expresión emocional, el diálogo y la motivación en el tratamiento de diversas condiciones de salud mental.

“Donde las palabras fallan, la música habla”, concluye Matalia, y resalta la capacidad única de la música para conectar con lo más profundo de la experiencia humana.

Por Abril Suárez - Agencia de Noticias Científicas de la UNQ.

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