Rolando Figueroa presentó un proyecto de ley que declara la emergencia para la producción frutícola de Neuquén y Río Negro

El diputado nacional por Neuquén, Rolando Figueroa, presentó esta mañana en el Congreso un proyecto de ley para declarar la emergencia económica, productiva, financiera y social por el término de trescientos sesenta y cinco días para la cadena de producción de peras, manzanas y uvas de las provincias del Neuquén y Río Negro.
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El diputado nacional por Neuquén, Rolando Figueroa, presentó esta mañana en el Congreso un proyecto de ley para declarar la emergencia económica, productiva, financiera y social por el término de trescientos sesenta y cinco días para la cadena de producción de peras, manzanas y uvas de las provincias del Neuquén y Río Negro, con el fin de que se establezcan los regímenes impositivos necesarios para salvaguardar a la fruticultura del Alto Valle, a sus productores y a sus trabajadores ante la pérdida de producción que trajeron las heladas tardias en el mes de octubre.

Los productores frutícolas perdieron entre el 50% y el 100% de la producción debido a las sorpresivas bajas temperaturas de los últimos días de octubre. “Cuando se producen estos fenómenos, la consecuencia es que los frutos resultan quemados, deshidratados y con daños severos. Según los productores con más años de experiencia, hace más de veinte que esto no sucedía en el valle”, explicó.

La Cámara Argentina de Fruticultores Integradas destacó en su momento el altísimo impacto financiero positivo para el sector frutícola de manzanas y peras que tuvo la declaración de emergencia nacional que venció hace un año, por que posibilitó mitigar los efectos de los últimos años de crisis: “este beneficio permitió que muchos actores de toda la cadena tuvieran la posibilidad de producir y exportar, y evitó el atraso tecnológico que podría haber dejado a los productores argentinos afuera del mercado internacional, con la colocación de mallas antigranizo, plataformas y modernización de tecnología de empaque”.

El diputado informó que en algunas zonas desde San Patricio del Chañar hasta Villa Regina, las pérdidas rondan entre el 50% y el 100%. En cuanto a los viñedos, se estima que más del 70% de la producción de uva del Valle se perdió, lo cual impacta en la venta de productos asociados como botellas y corchos.

“La pérdida total o parcial de una cosecha no es solamente un problema productivo sino también social, laboral, económico”, recordó y agregó que sin producción “no hay fuente de trabajo. El complejo frutícola es un gran generador de empleo y moviliza entre 50.000 y 60.000 puestos de trabajo directos y 10.000 a 15.000 indirectos por temporada, lo que impacta fuertemente en la estructura socioeconómica de la región”.

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