Jugar a ser Dios o el progreso de la ciencia: ¿Usted se clonaría?

Claves para entender por qué hay tanta discusión sobre la clonación de seres humanos. El debate científico y ético de un dilema legendario que permanece siempre abierto.
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¿Puede transformarse la forma en que la vida es creada? ¿Es posible que con la clonación se salve al mundo de las enfermedades incurables del siglo XXI? A través de esta técnica científica, Adán y Eva, los principios básicos de la reproducción humana, podrían ser transformados para siempre. Y hay más: algunos dicen que podría liberar a millones de diabéticos de la insulina, lograr que las personas con fracturas de la espina dorsal puedan volver a caminar o devolver la memoria a los enfermos de Alzheimer. ¿El ser humano está jugando a ser Dios? ¿Cuál es hoy el legado de la oveja Dolly y de la técnica que sirvió para engendrarla?

¿Qué es la clonación?

En diálogo con la Agencia de noticias científicas de la UNQ, Daniel Salamone, médico veterinario e investigador del Conicet, especialista en clonación y técnicas de reproducción asistida, explica que la clonación es la producción de un mellizo idéntico, de un gemelo, pero diferido en el tiempo. “Si uno tiene un animal de mucho valor, se puede tomar cualquier célula de este animal y generar un embrión a través de la clonación, porque se va a generar un animal con la misma información genética que dio origen a esa célula”, dice. 

Existen dos tipos de clonación: la reproductiva, que tiene como objetivo principal la obtención de un individuo idéntico completo, y la clonación terapéutica, que tiene como fin último la obtención de células madre pluripotentes para uso terapéutico. En ambos casos, la técnica de clonación que se utiliza es la Transferencia Nuclear de Células Somáticas (TNCS). Se trata de una estrategia de laboratorio que consiste en tomar un “ovocito enucleado”, es decir, al que previamente le ha sido extraído el núcleo, e implantar un núcleo donante de una célula somática.

En ese sentido, Salamone detalla que para proceder a clonar se usa un óvulo, que científicamente se llama ovocito, se le saca la información genética y se le incorpora a esa parte una célula somática. Es decir, una célula del cuerpo. “Casi todos los tipos de células, cuando se someten a este ejercicio de sacarle a un óvulo la información genética e incorporarle las células somáticas, pueden generar un embrión. Y este embrión, en caso de ser implantado en una madre sustituta, va a generar una cría que va a ser un mellizo idéntico del animal que dio las células”, resalta el especialista.

Las etapas del experimento

La clonación reproductiva produce copias de animales enteros. ¿Cómo? Se extrae el núcleo de una célula somática madura del animal que se desea clonar y, luego, se lleva a cabo la transferencia del núcleo  mediante la técnica TNCS. Una vez efectuada la transferencia, se deja que la célula se divida y finalmente se obtiene un embrión que se implanta en el vientre de una hembra adulta, la cual, tras el desarrollo del organismo dará a luz a un individuo con la misma composición genética que el organismo donante de la célula somática.

La clonación terapéutica produce células madre embrionarias para experimentos dirigidos a crear tejidos para reemplazar tejidos lesionados o afectados. El proceso consta de tres etapas. La primera consiste en la enucleación o extracción del núcleo de la célula (ovocito) que va a ser empleada como célula receptora. Una vez obtenido el ovocito enucleado se procede a la transferencia del núcleo de interés desde la célula donante. Posteriormente, se produce la activación del ovocito y la reprogramación de la expresión génica celular. El resultado final es la obtención de células madre embrionarias capaces de dar lugar a células pluripotentes con la capacidad de generar cualquier tipo celular.

¿Hay humanos clonados?

A pesar de varias afirmaciones, no hay pruebas científicas sólidas de que alguien haya clonado embriones humanos.

En 1998, científicos en Corea del Sur afirmaron haber clonado exitosamente un embrión humano, pero dijeron que el experimento había sido interrumpido en una de las etapas iniciales cuando el clon era tan sólo un grupo de cuatro células. En 2002, Clonaid, parte de un grupo religioso que cree que los seres humanos fueron creados por extraterrestres, dio una rueda de prensa para anunciar el nacimiento de lo que afirmaban ser el primer ser humano clonado, una niña llamada Eva. No obstante, a pesar de reiteradas solicitudes por parte de la comunidad de investigación y los medios de comunicación, Clonaid nunca presentó ninguna prueba para confirmar la existencia de este clon ni de los otros 12 clones humanos que supuestamente creó.

En el 2004, un grupo dirigido por Woo-Suk Hwang de la Seoul National University en Corea del Sur publicó un artículo en la revista Science en el que afirmaba haber creado un embrión humano clonado en un tubo de ensayo. Sin embargo, posteriormente, un comité científico independiente no encontró ninguna prueba para respaldar dicha afirmación y, en enero de 2006, la revista Science anunció que el artículo de Hwang había sido retractado.

Asuntos éticos

Tanto la clonación reproductiva como terapéutica plantean cuestiones éticas importantes, especialmente en cuanto a su relación con el posible uso de estas técnicas en los seres humanos.

La oveja Dolly fue un caso de clonación reproductiva, la que se utiliza para crear individuos iguales a otros. Aunque la célebre oveja espoleó un debate sobre la aplicación de esta técnica a los humanos, ni entonces ni ahora la comunidad científica —ni la legislación de muchos países— aprueba la creación de personas clonadas.

Pero es la segunda variante, la terapéutica, la que promete un impacto más directo en la salud humana a través del nuevo campo de la medicina regenerativa. En este caso, el objetivo no es producir individuos clónicos, sino emplear los embriones creados para generar células madre que permitan fabricar órganos de repuesto a partir de los tejidos de los propios pacientes.

El debate

La clonación reproductiva presentaría la posibilidad de crear a un ser humano que sea genéticamente idéntico a otra persona, que haya existido anteriormente o que todavía exista. Esto puede estar en conflicto con antiguos valores sociales y religiosos acerca de la dignidad humana, infringiendo posiblemente en los principios de libertad, identidad y autonomía individual. Sin embargo, algunas personas argumentan que la clonación reproductiva podría ayudar a parejas estériles a lograr su sueño de convertirse en padres. Otros la consideran como una manera de evitar el pasar un gen nocivo hereditario en una familia sin tener que hacer pruebas de detección o selección embrionaria.

La clonación terapéutica, si bien ofrece la posibilidad de tratar a seres humanos que padecen de una enfermedad o lesión, requeriría la destrucción de embriones humanos en el tubo de ensayo. Por consiguiente, sus oponentes argumentan que el uso de esta técnica para obtener células madre embrionarias está mal, independientemente de si estas células se usan o no para el beneficio de personas enfermas o lesionadas.

Como sea, y al margen de su potencial utilidad para resolver determinados problemas médicos y humanos, usted ¿se clonaría?

Por María Ximena Perez- Agencia de Noticias Científicas de la UNQ.

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