Pagan Incentivo Ganadero por 52 millones de pesos

“Es una política pública integral que a través de las mejoras productivas permite aumentar los ingresos de cada familia de productores”, aseguró el vicegobernador Marcos Koopmann.
lopez-raggi-koopmann-inc-ganadero

Más de 820 productores y productoras de la provincia fueron beneficiados este año con el pago del Incentivo Ganadero, para el que se destinaron 52 millones de pesos. Son personas que trabajan con lana, mohair, cashmere peinado, cueros ovinos y caprinos, carnes, descarte de animales de refugo, producción lechera y producción porcina.

La ley 3235 otorga reconocimientos monetarios a las familias productoras que trabajan aplicando buenas prácticas ganaderas para lograr producciones sostenibles en relación a los recursos del ambiente y productos con estándares de calidad. De los beneficiarios,  221 son mujeres (27 por ciento) y 679 varones (73 por ciento).

Esta mañana, en conferencia de prensa el vicegobernador Marcos Koopmann, expresó que «el incentivo ganadero, resultado de un trabajo articulado entre el gobierno provincial y la Legislatura de Neuquén, es una política pública integral que a través de las mejoras productivas permite aumentar los ingresos de cada familia y eso redunda en una mejor calidad de vida y una dinamización de las economías locales de nuestra provincia. Es decir, que además de su objetivo específico contribuye a alcanzar uno de los principales desafíos, que es ampliar nuestra matriz productiva».

Destacó que el proyecto de ley de Presupuesto para 2023 establece 75 millones de pesos para el Incentivo Ganadero, es decir un 50 por ciento más que lo que se destinó para el año en curso, y anticipó que se estudia la manera de que haya una actualización automática de acuerdo al incremento que registre el índice inflacionario.

“La posibilidad que representa nuestra principal actividad económica, que es la hidrocarburífera, de proveer los recursos para promover y fortalecer el desarrollo de otros sectores productivos, es fundamental, y allí se impone la visión y la planificación que tiene el gobierno provincial respecto del desarrollo de cada región de nuestra provincia”, aseguró Koopmann.

En este sentido, aseguró: «vamos a continuar trabajando por el crecimiento de la ganadería, apostando a construir una cadena de valor que amplíe sus actividades y que además contribuya a fortalecer un desarrollo territorial equilibrado, respetando nuestros recursos, nuestra identidad y las características socio económicas y culturales propias de cada sector de la provincia».

En tanto, el ministro de Producción e Industria, Facundo López Raggi, señaló que “es una herramienta que está plasmada en una ley, la 3235, que sacó la Legislatura y fortalece un programa que tiene varios años, está vinculada al acompañamiento con los productores, incentivarlos en determinadas buenas prácticas productivas y comerciales”.

Explicó, que “en esta ley se ha incorporado fuertemente un tema con una mirada bien ambiental, tiene que ver con la práctica que le proponemos a los productores de poder sacar los animales improductivos de los campos y que queden solamente los animales productivos para hacer un mejor aprovechamiento del campo”. 

“Tenemos este incentivo en el que los productores se pudieron inscribir y hoy se están pagando 52 millones de pesos. Se trata de 822 productores y productoras de toda la provincia, con una distribución de mayor peso en la zona centro y norte, con productores importantes en el sur y algo menor en la zona de confluencia”, precisó el ministro.

Agregó que “lo que se reconoce del incentivo ganadero, principalmente de los 52 millones, el 51 por ciento se paga por calidad de fibra, es decir, se paga a los productores que realizaron producción y vendieron la fibra en algunos de los programas como Mohair o Pro Lana. El segundo ítem en importancia con el 27 por ciento, es a los productores que van y faenan en mataderos habilitados. Y el tercer ítem es el refugo”.

Por su parte, el presidente del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (Iadep), Claudio Garretón, indicó que “este organismo trabaja institucionalmente con todos los ministerios, en este caso la autoridad de aplicación es Producción e Industria. Lo que se está anunciando aquí refleja el trabajo del gobierno provincial, se fija una política de Estado, se trabaja en conjunto el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Esto se instrumenta por medio de una ley y que respalda los fondos que desde el Iadep se están destinando, en este caso al incentivo ganadero”.

Del acto, también participó Agustín Carrasco, nucleado en la Cooperativa Agropecuaria de la zona Centro y en el programa Mohair Nqn. Hizo venta de chivas de refugo y experiencia con carnicería local  en Zapala. Sus chivitos llevaban etiqueta con trazabilidad del producto. Es uno de los primeros productores que comenzó a trabajar Manejo Regenerativo.

También estuvo el producto Ovidio Meriño, cuya lana y fibra están certificadas y bajo los programas Prolana y Mohair. Junto con Agustín están certificados por WCS (amigable con fauna silvestre-fibra regenerativa). Fueron parte de la exportación de mohair. También trabaja Manejo Regenerativo.

La última convocatoria quedó habilitada el 1 de mayo de este año y permaneció abierta hasta el 30 de junio. Se presentaron 822 productores y productoras, de los cuales 341 provienen de la zona centro, 22 de Confluencia, 274 de la zona Norte de la provincia y 185 de la zona Sur.

El incentivo busca promover la eficiencia productiva y comercial, la mejora de los ingresos de las familias productoras y con ello, aportar a mejorar la calidad de vida de quienes promueven las economías locales en la provincia.

El total que el gobierno provincial destina en cumplimiento de esta ley es de 52.337.876 pesos y se distribuyen un 4,42 por ciento a la producción de fibras sin diferenciación como lana (76.697 kilogramos) y Mohair (59.006 kilogramos), 50,96 por ciento a las fibras bajo protocolos de calidad como Prolana (157.339,9 kilogramos), Programa Mohair (13.147,73 kilogramos) y Cashmere peinado (18,59 kilogramos), 0,49 por ciento a los cueros ovinos y caprinos (6971 unidades), 26,81 por ciento a la calidad de carnes (3187 corderos, 15929 chivitos y 308 teneros), 15,75  por ciento al descarte de animales de refugo (270 ovejas, 2202 chivas y 136 vacas), 1,49 por ciento a la producción lechera (268 vacas en ordeñe) y 0,5 por ciento a la producción porcina (14 lechones y 7 capones). 

Como se vislumbra, las presentaciones mayoritarias fueron para las líneas que promueven la calidad de fibras y carne, como al descarte de animales improductivos. Con ello se cumplen los objetivos de mejora en la eficiencia productiva y por ende en los rendimientos económicos de crianceros, participando en procesos que promueven las buenas prácticas productivas y comerciales en un contexto de producción sustentable. 

Además, se suma en importancia el objetivo de formalización de las cadenas comerciales y el avance hacia las acciones de inocuidad alimentaria para la carne ovina y caprina, que favorece a los mercados locales y regionales. 

En particular, la comercialización conjunta de los animales viejos y que no aportan calidad a los piños y rodeos, tuvieron también resultados interesantes y prometedores, con la inclusión, además, de reconocimientos por la venta de vacas viejas que fortalecen los objetivos hacia la sustentabilidad ambiental con una potencial mejora en la utilización del recurso forrajero y también aporta  ingresos monetarios a las familias productoras en una época del año que no cuentan con otros ingresos del sistema productivo. 

Algunos ejemplos resultan ilustrativos de los diferenciales concretos de precios recibidos por beneficiarios del Incentivo. Por ejemplo, en relación a la lana, ya que aquellas familias que esquilan y acondicionan bajo programas de calidad (Prolana) y comercializan conjuntamente, se percibieron en promedio valores 5 veces superior por kilogramo en comparación con los valores de mercado al barrer ofrecidos por barracas y comercializadores locales. 

Fase IV 

La Ley provincial 3235, sancionada en 2020 y reglamentada durante 2021, establece una nueva etapa de esta política, cuyo objetivo es promover la permanencia de la población rural en sus lugares de origen con niveles de calidad de vida crecientes e impulsando la actividad de cría en un marco de sustentabilidad ambiental y fortaleciendo la comercialización formal del ganado, la diversificación de productos, su calidad y el agregado de valor. 

Asimismo, se contempla a las organizaciones rurales como actores del territorio y que pueden traccionar el desarrollo de negocios, tanto con comercialización conjunta de animales y fibras, como en el agregado de valor de productos ganaderos. Esta ley contempla un presupuesto anual mínimo de 50.000.000 pesos, que el gobierno provincial aporta para fortalecer, en definitiva, la territorialidad y las economías regionales. 

Las líneas estratégicas que fortalecen con esta herramienta son la mejora de la productividad y de la calidad de la producción; el mejoramiento de los procesos de esquila, su clasificación y acondicionamiento; acciones de comercialización e industrialización de la producción; fomento de la asociatividad; y el cuidado del medio ambiente. 

La fase IV comprende los ciclos productivos hasta 2023 inclusive. Las presentaciones anuales responden a los ciclos productivos que van desde mayo de un año hasta abril del año posterior. Los valores de reconocimiento se actualizan anualmente para evitar desactualizaciones de los incentivos en función del contexto económico nacional. 

Esta herramienta se ejecuta en articulación entre el ministerio de Producción e Industria, con el Iadep como organismo financiero y la secretaría de Desarrollo Territorial y Ambiente que, a través de sus agencias de producción locales y su personal acompañan a las/os crianceros en las presentaciones.

Te puede interesar